Ingresos extra del petróleo mexicano no compensan el costo de los estímulos a gasolinas

Los ingresos excedentes que obtuvo el sector público, principalmente por la parte del petróleo y el Impuesto sobre la Renta (ISR), no compensaron el costo que tuvo para el erario otorgar los estímulos fiscales, tanto normal como complementario, a las gasolinas en la primera mitad del año.

De acuerdo con datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), en el primer semestre del año los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicio (IEPS) a gasolina fueron por US$ 5.577 millones, mientras que por los complementarios, que se empezaron a implementar desde marzo pasado, la renuncia recaudatoria fue de US$ 2.167 millones.

En total, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador dejó de captar US$ 9.942 millones por estos estímulos, esto como parte del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), que busca evitar incrementos fuertes en el precio de los productos.

El monto de lo que no se está recaudando por los estímulos fiscales es mayor, por ejemplo, al presupuesto aprobado para este año a la Secretaría de la Defensa Nacional, que es de 104,106 millones de pesos. Y también es mayor al gasto aprobado para los poderes y entes autónomos, de 149,501 millones de pesos.

Anteriormente, cuando fue presentado el estímulo fiscal complementario por el alto precio del petróleo en marzo pasado, funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indicaron que estas ayudas se compensarían con los ingresos excedentes que se obtendrían por la venta de este combustible, el cual hasta la fecha se vende a un mayor precio al que se tenía presupuestado para este año.

La plataforma de exportación de petróleo, con el ingreso de crudo adicional, son suficientes para cubrir el estímulo de gasolina”, dijo anteriormente a El Economista Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda.

Mayores, pero insuficientes

Si bien en la primera mitad del año se observaron ingresos mayores a los que se tenían programados, estos recursos no compensaron la pérdida recaudatoria por los estímulos a gasolinas, en un contexto donde prevalece la incertidumbre por la inflación, la pandemia, y la coyuntura económica

De acuerdo con el último informe de la Secretaría de Hacienda, en la primera mitad del año el erario obtuvo 159,437 millones de pesos de ingresos extra, cifra ligeramente por debajo de la pérdida recaudatoria por los estímulos fiscales.

Estos ingresos excedentes se obtuvieron, en mayor medida, por un mejor desempeño en la recaudación de impuestos, principalmente del ISR.

De enero a junio de este año, el ISR dejó una recaudación extra de 134,145 millones de pesos, lo cual se atribuyó a un efecto de la implementación de la Ley outsourcing, así como por mayor fiscalización por parte del SAT, que en el sexenio actual se ha caracterizado por ir tras los adeudos fiscales de los grandes contribuyentes.

Mientras que por los ingresos petroleros se obtuvieron excedentes por tan sólo 53,441 millones de pesos, es decir, menos de la mitad de la pérdida recaudatoria por los estímulos fiscales.

Hace algunas semanas, al presentar el costo del Pacic, Ramírez de la O señaló a los estímulos fiscales como uno de los principales frenos para que la inflación no alcance una tasa de dos dígitos.

Se evita inflación de dos dígitos

Información actualizada muestra que en la primera quincena de julio la inflación se ubicó en 8.16%; sin embargo, de no presentarse estos estímulos, podría ser superior a 10 por ciento. De acuerdo con Ramírez de la O, de no haber estos beneficios, la inflación estaría en 2.6% más arriba.

“Estamos viendo buenos resultados con este paquete, pero a su vez vemos en dónde necesita reforzarse. Los compromisos son: no aumentar los costos de energéticos, la apertura de importaciones de básicos, limitar la exportación de maíz blanco para tener una reserva estratégica, asegurar acuerdo con Estados Unidos para importar leche y fertilizantes, tarifas ferroviarias y continuar dando seguimiento a estabilización de la canasta básica”, dijo hace unos días.

Si bien analistas coinciden en que los estímulos sí han logrado limitar el incremento de la inflación, los estímulos fiscales benefician, principalmente, a los contribuyentes de mayores ingresos, por lo cual son regresivos.

El incremento de la recaudación por concepto del Impuesto sobre la Renta (ISR), así como un mejor comportamiento al esperado de estos ingresos, han sido empujados por la reforma al outsourcing y la mayor fiscalización que ha realizado el Servicio de Administración Tributaria (SAT), de acuerdo con el reporte del órgano a cargo de Raquel Buenrostro.

De enero a junio de este año, el ISR dejó una recaudación de poco más de 1.2 billones de pesos, 16.1% más que hace un año. Además, esta recaudación resultó mayor a lo estimado para el periodo en 134,146 millones de pesos.

“Lo anterior, derivado de mayores pagos en la declaración anual, como resultado de las acciones de fiscalización realizadas por Grandes Contribuyentes, que han incentivado el cumplimiento puntual y voluntario”, destacó el fisco en su Informe Tributario y de Gestión.

Desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador, el actuar del SAT se ha enfocado en ir tras los grandes contribuyentes, con lo cual han llegado a acuerdos multimillonarios con diferentes empresas, como BBVA, América Móvil, Femsa, entre otras.

Los datos del SAT mostraron que, en el periodo, la cobranza sin necesidad de judicialización de grandes contribuyentes dejó ingresos por 92,801 millones de pesos.

Por otro lado, el órgano recaudador detalló que de los ingresos obtenidos por el ISR, 47.8% de éstos correspondieron a retenciones del impuesto por salarios, intereses, entre otros, enteradas por las personas morales. En tanto, otros 519,473 millones de pesos fueron retenciones de ISR realizadas a los trabajadores por las personas morales.

“El 24 de abril de 2021 entró en vigor el Decreto por el que se modificaron diversas disposiciones referentes a la subcontratación laboral, por lo que las empresas comenzaron con la sustitución patronal, lo que se reflejó en un incremento sostenido de retenciones netas de ISR por sueldos y salarios. En el periodo de enero a junio del 2022, la recaudación por este concepto ascendió a 522,940 millones de pesos, 7.2% mayor real respecto al mismo periodo de 2021”, detalló el SAT.

De enero a junio el precio de la mezcla mexicana de petróleo aumentó 49.1% a un promedio de 97.1 dólares por barril, su mayor nivel para un periodo equiparable desde el 2013, de acuerdo con cifras de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En junio, la cotización de la mezcla mexicana de crudo hiló seis meses de aumentos mensuales ininterrumpidos, que la llevaron desde un monto promedio de 67.9 dólares en diciembre del 2021 a uno de 108.9 dólares por tonel.

Este último precio es el más alto que se ha registrado desde el que se observó en marzo del 2012, cuando alcanzó un máximo histórico de 112.8 dólares por barril.

Los elevados precios del energético, impulsados por el efecto de la invasión rusa a Ucrania, incluso han llevado a Pemex a postergar sus planes de reducir sus exportaciones del hidrocarburo.

A finales del año pasado, de la mano de la Secretaría de Energía, la estatal anunció que a lo largo del 2022 reduciría sus exportaciones 57.3% a 435,000 barriles diarios, con el objeto de elevar el proceso de crudo (transformación en planta) en sus seis refinerías y ampliar la producción local de combustibles.

Lo anterior con la idea última de disminuir la dependencia mexicana de combustibles importados, que en el caso de la gasolina representan seis de cada 10 litros consumidos.

Sin embargo, durante el primer semestre del año los envíos de crudo al exterior se han reducido apenas 7% a 946,666 barriles diarios, lo que le ha permitido a Pemex capitalizar las ganancias por los altos precios.

Tan solo durante el segundo trimestre del año las exportaciones de crudo y condensados le reportaron a la empresa productiva del Estado ingresos por 190,807 millones de pesos, cifra 63.4% superior a la observada durante el mismo lapso del 2021.

Estos ingresos más los reportados por concepto de ventas de petrolíferos –que también se beneficiaron de precios más altos en productos como gasolina y diésel–, le permitieron a Pemex obtener ingresos por 655,248 millones de pesos y una ganancia neta récord de 131,377 millones de pesos, de acuerdo con el reporte de resultados del tercer trimestre de la empresa estatal.

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